En toda sociedad y más aún en una colectividad diversa y desigual, construir la paz requiere la activa participación de las mujeres.
Cuando las mujeres acceden a educación de calidad, a educación superior y a espacios de poder, con su actuar, pueden contribuir a una convivencia en armonía, o dicho de otra manera, a disminuir los niveles de violencia.
En diálogo con la Abogada Liz Campusano, Juez de Paz de la Ciudad de Filadelfia, ella relató que “es un trabajo que me apasiona, atendiendo que nuestra Judicatura de Paz es el primer eslabón o escalón de acceso a la Justicia y nuestros usuarios son en su mayoría el sector más vulnerable de la Sociedad.”
Consultada respecto al tipo de conflicto que atienden mayormente en el Juzgado mencionó que “los hechos más resaltantes son los casos de violencia doméstica, que se generaliza en todos los estratos sociales y étnicos de la comunidad de Filadelfia. En todos los casos el factor original es el no reconocimiento del Valor de mujer, esposa, madre y trabajadora. Aparte de eso se puede mencionar el factor económico que trae otras consecuencias, tanto en la pareja como en los hijos.” Además mencionó que en estos y otros casos “la Judicatura de Paz interviene como conciliador, para que las personas resuelvan sus conflictos de modo directo, esperando que se llegue a un acuerdo”.
Respecto a las acciones que se pueden emprender para evitar estos conflictos la Juez señaló la necesidad de tratar temas como Equidad y Mujer en todos los aspectos, porque “ … es increíble que a estas alturas, una mujer no sea valorada por su esfuerzo y el trabajo que aporta tanto en la casa como en la comunidad. Hablar de igualdad en el acceso a cargos electivos, igualdad de salarios, igualdad en el acceso a la justicia. No somos rivales ni enemigos de los hombres! Tanto el hombre como la mujer se necesitan y complementan.”
En términos de la investigadora Carmen Magallón “El recorrido civilizatorio de las mujeres, con sus contribuciones a los campos específicos de la cultura – y a la vez – el trabajo de sostenimiento de la vida como central, aportan aspectos sustanciales para una noción de humanidad más evolucionada y civilizada. Es este modelo de compatibilización el que cobra importancia para una cultura de paz, una cultura en la que la vida humana y no los intereses económicos; el cuidado del otro – y no la agresión y la dominación- estén en el centro.”
Lic. Cristina Escobar, Comunicación CIACUP